MIS MANOS

 

Siempre he considerado al autorretrato en pintura como el selfie del siglo XXI. Donde destacas lo que crees más bonito de ti. Reacia a este tipo de trabajos, sobre todo si se lo realiza uno mismo, siempre los había evitado. Ahora mientras escribo esto me viene a la cabeza el refrán de ‘nunca digas nunca’.

El taller de pintura donde tomo clases celebraba su 21 aniversario. Los alumnos estábamos invitados a realizar un autorretrato con nuestra técnica plástica preferida.

Así que, llegó el día, ya conocéis mi opinión, lo primero qué pensé fué: no seas egocéntrica.

Empecé a darle vueltas al tema, no lo veía claro y se acercaba la fecha. Entonces pensé que lo mejor que podía hacer era buscar una parte de mi que aunque no fuera bonita, si que me representara, y vi mis manos.

Esas dos extremidades que hablan solas y más que yo, que escriben, pintan y tienen caracter propio. Siempre con sus uñas cortas y con color, los anillos de piedras rodeando sus largos dedos. Ellas son yo.

Mi esencia, mis compañeras, las que son reconocidas por las personas que me conocen.

Y entonces, mientras las pintaba, me di cuenta que el autoretrato no es egocéntrico, si no bello, porque descubres secretos de ti que no sabías. Pliegues, arrugas, marcas, movimientos, que a diario están frente a ti, pero que no ves.

Ellas, largas y finas, adornadas con joyas y pintura, sin vergüenza, inquietas y llenas de vida.

Ellas y el color azul.

 

AUTORA

Ariadna Menassanch

 

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1 Comment

  • Este autorretrato me encanta 😋

    Adrià 06.08.2019

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